Realidad Onírica


octubre 26, 2009, 10:41 pm
Filed under: Arte, General, Reflexiones

escanear0001



julio 27, 2009, 8:55 pm
Filed under: General, Reflexiones



Hiyab, un cortometraje de Xavi Sala
febrero 2, 2009, 3:03 am
Filed under: Cine, Reflexiones

Una contradicción más…



La máquina de la escuela, Tonucci
diciembre 22, 2008, 12:24 pm
Filed under: Reflexiones



Ser un buen maestro
diciembre 3, 2008, 12:53 am
Filed under: Reflexiones

Esta es la primera “redacción” que nos pidieron para Lengua en Magisterio:

Ser un buen maestro

A lo largo de nuestra vida son muchas las personas que influyen en nuestra manera de ser e incluso de pensar y que de diferentes formas, contribuyen al desarrollo de nuestra personalidad. Estas personas tan relevantes son entre otros los familiares, los amigos, los compañeros o los profesores, que además ejercen de modelo humano o de comportamiento. En este caso, como en el resto, su papel no siempre es el adecuado y en ocasiones no son o han sido buenos modelos para que de alguna manera nuestra persona se fije en ellos. Por ello es tan importante la influencia de diferentes personas en nuestra vida, que nos hagan distinguir ente los patrones correctos e incorrectos.https://i2.wp.com/coleccion.educ.ar/coleccion/CD13/contenidos/herramientas/recursos/archivos/otros_recursos/dibujos/Oficios/maestra.bmp

Desde pequeños, los profesores forman una parte primordial en nuestro aprendizaje y de ahí que cuando uno alcanza su madurez pueda recordarlos y tomar una postura crítica sobre su manera de ser o enseñar. Muchos profesores que no han realizado bien su trabajo han marcado nuestras vidas de manera defectuosa. Por ejemplo, si tienes un profesor de matemáticas que en su hora se dedica a hablar de fútbol en lugar de explicar las lecciones, esto le traerá problemas al alumno en su futuro y en los cursos posteriores. Sin embargo, cuando al alumno le sucede esto le suele gustar pues es menos trabajo que hacer, sin embargo, no son conscientes de los problemas que eso les puede acarrear.

No obstante, siempre guardas un grato recuerdo de los profesores que si han hecho bien su trabajo, con los que has aprendido tantas cosas y te han servido para muchas otras. Estos profesores se tomaban su trabajo en serio y “hacían sus deberes” cada día, es decir, preparaban las clases el día anterior para que nada fallase y se pudiese aprovechar el tiempo al máximo, para que todos los alumnos nos sintiésemos estimulados y no dejásemos de aprender y conocer.

Además de la preparación de las clases, no todos los buenos profesores han tenido un carácter agradable, pero tampoco todos los profesores de carácter grato han sido buenos instructores. Con esto, puede comprenderse que independientemente de su manera de ser, si estos se empeñaban en ser buenos maestros, lo conseguían, aunque tuviesen que regañar o sermonear a sus alumnos. De hecho, muchas veces, las regañinas han sembrado propicios frutos, por ejemplo en conductas desfavorables o incorrectas que han podido corregir. Lo que más destacaba de sus personalidades era la constancia, las ganas, el interés y la ilusión al dar sus clases, casi como la de un niño por aprender. Estaban motivados y cuando no era así, se podía comprobar perfectamente en la manera de impartir sus clases y eso resultaba contagioso para los alumnos.

Por otra parte, las clases de estos profesores eran dinámicas e interesantes y en ocasiones podían parecer divertidas, sin duda esta es la clave más importante para que una clase sea amena y motive a los alumnos. Por ejemplo, puedo recordar como en el colegio para aprender geografía, dibujábamos mapas en el suelo y cuando estudiábamos los ríos, les hacíamos surcos por el lugar correspondiente y vertíamos agua. En las clases de naturales teníamos cada uno su planta y debíamos cuidarla y con ellas nos explicaban todo lo posible acerca de las plantas. Otras veces bajábamos al patio a buscar y observar diferentes flores e insectos y en las clases de lengua nos inventábamos cuentos con lo aprendido. Eran formas excelentes para que los niños recordásemos las lecciones dadas y no cayeran en el olvido con el tiempo. Hoy en día, que hay tantas otras formas de llevar a cabo la enseñanza, no se deben desperdiciar, pues la manera en que se explique la lección en ese momento de la vida de un niño, puede ser clave para algunos aspectos de su futuro académico e incluso personal.

Con el tiempo y la edad los alumnos se encuentran con otros profesores , algunos pasan de manera pasajera y otros marcan plenamente su vida en diferentes ámbitos. Había profesores que se esforzaban en que sus alumnos no dejasen de trabajar haciendo ejercicios o memorizando lecciones y esto aunque cuando eres un niño parece latoso y pesado, también influye mucho en nuestra capacidad receptiva y aumenta la memoria y las diferentes competencias. Cuando un profesor exige mucho, acabas agradeciéndolo porque el esfuerzo se ve gratificado en dichos aspectos tan importantes.

Otra de las cualidades de los buenos profesores era su insistencia en la educación en valores, que es tan importante en la personalidad y sensibilidad de cada uno. Valores humanos como la honestidad, la tolerancia, la responsabilidad, la paciencia, el respeto, la gratitud, el sacrificio o la empatía no son más que algunos de los que estos profesores procuraban instaurar en sus alumnos. Para ello, agradecían contar con el apoyo de los familiares pues estos valores debían ser ilustrados en todos los ámbitos de la vida desde las diferentes personas influyentes en el niño.

Los buenos maestros no dejaban de mostrar su aprecio por los alumnos y nosotros nos sentíamos arropados en clase y todo resultaba más cómodo. Tenían claro que sus alumnos eran antes personas que alumnos y querían hacer de ellos sujetos pensantes y no simples objetos de la educación. Para ello su relación con los alumnos era de igual a igual, entendían que no eran más ni menos que ellos y tenían buen trato también con los padres y los padres con ellos y a éstos no se les ocurría desautorizar la labor de los profesores ni viceversa, que es una cuestión que hoy en día ya no es real y es tan importante para el comportamiento de los alumnos en clase. Estos docentes tenían claro que los estudiantes eran antes personas que alumnos y querían hacer de ellos sujetos pensantes y no simples objetos de la educación.

Hoy en día hay quienes piensan que un profesor ha de ser quien eduque a nuestros hijos en todos los aspectos pero esta afirmación es incorrecta pues la figura del maestro no ha de ser confundida con la figura paternal y debe instruir en los alumnos diferentes conocimientos y potenciar sus capacidades. Por este largo camino de la enseñanza se suceden muchos profesores y por ello, los futuros docentes debemos esforzarnos en conseguir lo que algunos de nuestros maestros alcanzaron en nosotros y servirnos de los buenos ejemplos y costumbres de los mismos para que generación a generación se regenere nuestra sociedad y se formen personas reflexivas, críticas y sobre todo buenas.

Ángela Alonso Moreno



Hiperbreves
agosto 6, 2008, 12:39 am
Filed under: Microrrelatos, Narrativa, Poesía, Reflexiones

Optimismo

Ayer lloré…

pero he decidido que ya no, si, eso es, ya no voy a llorar nunca más.


Se acabó el picar cebolla en esta casa.

Conciencias marchitas

En la isla de los melocotones podridos

podridos están los corazones

no caben sonrisas

ni tampoco cítricos.

Protección solar

Dices que tu vida te ahoga, que estás agotada y que al final terminas “quemada”…

pues no vamos más a la playa y listo.

Para los desamores, cambio climático.

Cada vez que salga el sol piensa en él,

verás que pronto lo olvidas.

Ángela Alonso Moreno



Próspero 2008
diciembre 31, 2007, 2:52 pm
Filed under: Reflexiones